Te acabas de levantar y tienes un correo de un cliente diciéndote que tiene un trabajo para ti y que tiene que estar acabado en dos días.

Dice que tu precio de siempre está bien y que si te viene bien empezar hoy mismo.

Hasta aquí no hay ningún problema y todo parece correcto, ¿no?

Cuando trabajas como freelance estás, como norma general, cambiando tu tiempo a cambio de dinero, independientemente de si cobras por horas o por proyecto.

Dicho esto, cualquier imprevisto o trabajo que requiera una replanificación de tu semana debería tener un precio diferente al normal.

Y esto tiene dos motivos; el primero y el más obvio, ganar más dinero.

El segundo es un poco más complejo, y tiene que ver con educar a tus clientes en que no eres una máquina que está 24/7 disponible, sino una persona que ayuda al empresario a tener más tiempo y crecer su negocio.

Explicadas las razones nos queda una pregunta, ¿cuánto cobrar de más si el cliente tiene prisa?

Esto depende de cada uno, un buen punto de partida suele ser cobrar un 15 o 20% extra encima de tu precio normal.

Por último, dejar claro que entiendo que no todo el mundo está en un momento de su carrera que pueda permitirse el lujo de decir que no a nuevos proyectos, independientemente del precio.

No existe la vergüenza si se trata de pagar facturas y llegar a fin de mes. Ya llegará tu momento de poder decidir con quien trabajar y cuando decir que no a nuevos proyectos.

© 2022 Carlos Mascarell